Nuestra historia
Todo empezó con un entrerriano emprendedor, Pedro Schulz, y un pequeño local de arreglo de planchas. Sin grandes planes ni inversiones, pero con mucha vocación por el trabajo y por escuchar lo que el barrio necesitaba. De a poco, casi sin darse cuenta, ese local fue incorporando materiales eléctricos e iluminación, y así nació Electro Suárez, el primer local sobre la ex Avenida Márquez, en José León Suárez.
Con el tiempo, Néstor Schulz tomó las riendas del negocio, dejando su carrera de Agronomía para enfocarse en lo que más importaba: emprender y sostener a su familia. En ese camino, Ingrid, su compañera de vida, se sumó a la empresa para construir y llevar adelante toda la parte administrativa, dándole estructura a lo que estaba creciendo.
En 1999 llegó un paso importante: la apertura de la segunda sucursal, esta vez propia, bajo el nombre Inelectric. Con más estructura, más equipo y más ganas. Marcelo y Nelson Schulz fueron parte esencial de esa consolidación. No sin antes atravesar la crisis del 2001, que en mayor o menor medida nos tocó a todos. Pero con fe y con trabajo, la historia siguió adelante, y en 2006 nació EMELINT.
No como un nuevo comienzo, sino como la madurez de todo lo vivido: años de aprendizaje, de adaptación y de construcción genuina. Y fue ahí donde Marcelo siguió los pasos de su papá, con las mismas ganas de crecer, aprender y mejorar.
Cuando llegó la pandemia, EMELINT volvió a demostrar algo que ya es parte de su ADN: la capacidad de reinventarse. Iván, uno de los hijos de Néstor, lideró el salto al canal digital a través de Mercado Libre, mientras el equipo de EMELINT construía —literalmente, con sus propias manos— el depósito y las oficinas del segundo local.
En 2025, algo cambió en la forma de mirar el negocio. EMELINT empezó a enfocarse no solo en vender productos, sino en acompañar: capacitaciones gratuitas, relaciones de largo plazo, comunidad real. Marcelo, Melisa, Yesica y todo el equipo pusieron el cuerpo en esa transformación, por y para los clientes.
Hoy, en 2026, seguimos creciendo con una convicción clara: la experiencia no sirve de nada si no viene acompañada de cercanía. Y la cercanía no alcanza si no hay soluciones reales detrás.
Queremos agradecer, primero que todo, a nuestro Dios, que renueva nuestras fuerzas cada día para llevar esta pyme adelante en Argentina. Y gracias a cada persona que forma parte del equipo hoy, y a todas las que fueron parte en algún momento. Esta historia se escribe entre todos.
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